Y a la vez el más imperfecto: el Partenón de Atenas.
Fue contruído entre los años 447 y 432 a.C siendo Pericles legislador de Atenas. Fue él quien encargó el proyecto del Partenón al arquitecto Ictino y el constructor Calícrates.
Lo llevaron a cabo sobre la base del anterior templo de Atenea destruido por el ejército de Jerjes durante las guerras médicas, y es que antes de la construcción del actual templo, se alzaba sobre la Acrópolis otro más primitivo, igualmente dedicado a la diosa Atenea. Cuando el ejército persa asoló la ciudad de Atenas, redujo a escombros los templos de la Acrópolis; posteriormente los atenienses juraroon no volver a reconstruir lo que el fanatismo había destruido, y decidieron colocar los restos de las columnas del templo de Atenea alrededor de las murallas de la Acrópolis. Todavía hoy se pueden ver si dirigimos nuestra vista a las laderas de la Acrópolis desde el lugar donde se halla el Ágora.
jueves, 9 de julio de 2009
miércoles, 8 de julio de 2009
He vuelto
Después de unos cuantos años de ausencia he decidido regresar a la blogosfera y retomar aquel proyecto lejano llamado I Elada Oudepote Pethainei.
Cuando abandoné el blog lo hice con la casi firme convicción de que jamás volvería a escribir on-line, pues me restaba minutos de un tiempo muy valioso para mí. Pero al igual que Ulises regresó a Ítaca, yo también regreso con mis impresiones, no sólo del mundo clásico, sino de la vida en general. A Ulises lo esperaba Penélope; a mí no espera nadie, ni yo espero encontrar nada, salvo reencontrarme conmigo misma y tener un espacio donde escribir, recordar, e intercambiar opiniones.
La vieja "I Elada..." es ahora Megalohori, un pequeño pueblo de Santorini. Las impresiones son las mismas, como la que escribe, aunque posiblemente esta vez, mi regreso a Ítaca no lo haga sola.
Y como no podía ser de otra forma, para este regreso, mis versos de cabecera:
Cuando salgas de viaje para Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de aventuras y de conocimientos.
A los Lestrígones, a los Cíclopes,
al irascible Poseidón no temas
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto,
si una exquisita emoción te toca cuerpo y alma.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al fiero Posidón no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.
(...)
Mantén siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que viejo al fin arribes a la isla,
rico por todas las ganancias de tu viaje,
sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas.
Ítaca te ha dado un viaje hermoso.
Sin ella no te habrías puesto en marcha.
Pero no tiene ya más que ofrecerte.
Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado.
Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia,
ya habrás comprendido el significado de las Ítacas.
C. Kavafis
Y digo que son mis versos de cabecera, porque si cuentan que Alejandro Magno leía cada noche versos de la Ilíada, yo, de vez en cuando, repaso estos versos de Kavafis porque son una buena reflexión sobre la vida y un aliento de esperanza en el día a día.
Cuando abandoné el blog lo hice con la casi firme convicción de que jamás volvería a escribir on-line, pues me restaba minutos de un tiempo muy valioso para mí. Pero al igual que Ulises regresó a Ítaca, yo también regreso con mis impresiones, no sólo del mundo clásico, sino de la vida en general. A Ulises lo esperaba Penélope; a mí no espera nadie, ni yo espero encontrar nada, salvo reencontrarme conmigo misma y tener un espacio donde escribir, recordar, e intercambiar opiniones.
La vieja "I Elada..." es ahora Megalohori, un pequeño pueblo de Santorini. Las impresiones son las mismas, como la que escribe, aunque posiblemente esta vez, mi regreso a Ítaca no lo haga sola.
Y como no podía ser de otra forma, para este regreso, mis versos de cabecera:
Cuando salgas de viaje para Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de aventuras y de conocimientos.
A los Lestrígones, a los Cíclopes,
al irascible Poseidón no temas
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto,
si una exquisita emoción te toca cuerpo y alma.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al fiero Posidón no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.
(...)
Mantén siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que viejo al fin arribes a la isla,
rico por todas las ganancias de tu viaje,
sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas.
Ítaca te ha dado un viaje hermoso.
Sin ella no te habrías puesto en marcha.
Pero no tiene ya más que ofrecerte.
Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado.
Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia,
ya habrás comprendido el significado de las Ítacas.
C. Kavafis
Y digo que son mis versos de cabecera, porque si cuentan que Alejandro Magno leía cada noche versos de la Ilíada, yo, de vez en cuando, repaso estos versos de Kavafis porque son una buena reflexión sobre la vida y un aliento de esperanza en el día a día.
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